9 ene. 2009

Glup...


En completo silencio, la mesera mayor, bajita, bien morena, de unos cuarenta o cincuenta años pone unas monedas en el cajón de la caja registradora, hace una boleta y se la guarda en un bolsillo del delantal. Su compañera, bastante más joven, con suerte de unos diecisiete años, le pregunta porqué se guardó la boleta. La señora responde que es de ella, porque tuvo que pagar un café de un caballero que se aburrió de esperar la cuenta y partió sin pagar y el jefe le exigió a ella los $1.100 que costaba el cortado, por lenta. Las dos se callan por un momento. La joven pensó alguna cosa y luego se metió la mano en el bolsillo del pantalón y le pasó un billete de mil pesos bieeen arrugado y le dijo que al fin y al cabo aunque es viernes está muy cansada como para salir en la noche, así que no va a usar esa plata. La señora agacha la cabeza, sus ojos se ponen brillantes, apenas sonríe, recibe el dinero, abraza a la joven. Diez o quince segundos abrazadas en que la mujer habla muy despacito y le corren un par de lágrimas por su cara (yo pienso que tras esos mil pesos debe haber una vida de pesares que no puedo siquiera imaginar). Se separan, se seca las lágrimas con el delantal. La joven sube la escalera a atender al segundo piso. Y todo sigue como si aquí no hubiese pasado nada.

Esto lo vi hoy, en un rincón de una cafetería, a la hora del almuerzo. Fue terrible. Terrible y emocionante a la vez. Me dio una pena enorme ver el llanto ahogado de esa mujer, pero también encontré preciosa la forma en que la joven la acogió con su acción, hace mucho tiempo que no veía una demostración así de compañerismo porque, a todas luces, a la niña no le sobraban los mil pesos, fue un acto generoso y espontáneo. Tener tan poco y aún así poder ser capaz de desprenderse, es algo que no sólo pasa en los cuentos y en las películas.

4 comentarios:

Palomé dijo...

guau
me emocioné.

que linda historia y que bien contada!

besos para usté señorita leticita.

Shidi ! dijo...

ay yo que ando sensible
sniiiiiiiiiif
qué lindo tu relato L
lo adoré
Me encanta tb ir por la ciudad y encontrarme con historias así
cuando sentada mirando te encuentras con esta humanidad en medio de todo esto;
somos humanos todavía
te mando un abrazote

Pamela dijo...

Lo que más me gusta es tu habilidad de ver estas historias que pasan a cada rato en torno nuestro. Gracias Leti linda por recordarnos lo mejor del ser humano

Jóse Pinto dijo...

Guau!
Realmente emocionante. También me suele pasar, será que soy observadora, pero también me gusta seguir historias cuando percibo algo.

Abrazo !