9 jul. 2009

El Dueño de mi Calle

Ayer un caballero me tocó una sinfonía completa con la bocina de su auto, para que yo me apurara a cruzar la calle con el mío y le dejara el paso libre. El pequeño detalle es que delante nuestro había otros tres autos que hacían imposible avanzar, porque estaban cruzados en esa línea amarilla que significa no bloquear el cruce, pero que a las 8.30 AM todo el mundo bloquea sin asomo de remordimiento urbano, civil o lo que sea.
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Quizás el caballero pensó que mi auto tenía alguna hélice oculta y podría sobrevolar el taco, o quizás pensó que su bocina tenía superpoderes ultrasónicos que iban a deshacer nuestras carrocerías para que él pudiera avanzar. Quien sabe. El asunto es que yo iba calmadita, con mi súper música y quizás por eso su bocina, con ese presuroso y catete sonido, lejos de molestarme, me dio risa.
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Al llegar juntos al semáforo siguiente, quedamos face-to-face y el muy amoroso se puso a gesticular, mostrar su reloj y decir quien sabe qué, con una cara de furia que sólo puede augurarle o más canas, o más arrugas, como si la culpa del monumental taco (y de su atraso) fuera toda mía. Entonces, en un impulso que reconozco infantil, sólo atiné a encogerme de hombros, sonreír y sacarle la lengua.
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Coincidimos, para su pesar, en los siguientes cuatro semáforos. En todos le saqué la lengua (y él seguramente me sacó la madre). El pequeño detalle es que el caballero iba acompañado de, presumo, su esposa, quien, cada vez que yo le sacaba la lengua al marido, me cerraba un ojo, con una complicidad que hacía esto lejos más divertido.
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Igual después me quedé pensando que debe ser re triste vivir con un tipo tan amargado. O trabajar con alguien así. O ser su hijo. O tener que atenderle en una tienda o, peor, en un restaurant. Que lata que tenga que haber esa gente que se cree dueña del mundo y ejerce su auto impuesto poder con la bocina, o a grito limpio, o de cualquier otra forma prepotente.
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Como sea, hoy al subirme al auto, como que me dieron ganas de topármelo de nuevo.

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5 comentarios:

Rosita dijo...

Cuando me pasa eso y voy acompañada, cada uno saca un brazo y hacemos ese gesto de volar!!

Marcelo Munch dijo...

Eres de verdad encantadora, de verdad.
Te agrdezco esta bellísima pausa, y la sonrisa.

Steparius dijo...

Saludos señorita Mery
..tanto tiempo sin pasar por acá

me agrado tu anecdota de conducción y la simpatica actitud
creo que así deberíamos ser todos
.positivos ante la vida!

au revoir!
; )

L Mery dijo...

Rosita, x el comment supongo que eres la reina de las Cs. Políticas... si es así, tu humor siempre ha sido insuperable....

Marcelo, el caballero no pensó lo mismo, ciertamente. Ah! muchas gracias x el archivo del mail, Keita es muy bueno :)

Steparius, cieeeeeerto, que tiempo! ahora me voy yo a dar una vuelta x allá. Un abrazo!

Shidi ! dijo...

Las pistas en Santiago están llenas de gente loca
Ahí es cuando me encanta ser peatona un poco
Pobre esposa del caballero oye. Seguro q ella tb le saca la lengua más de una vez al día jajaja