01-04-2012

Abril




Feliz: palabra breve y escurridiza, que a veces contemplo en silencio, para no espantarla; otras la conjugo, la juego, la estrujo. Feliz: breve, escurridiza y hermosa palabra.

11-02-2012

05-01-2012

Título: BRÜLL/ Autor: Marcelo Carusso/ 1996, Editorial Planeta, Biblioteca del Sur

















“… ya hacía casi dos años que no pisaba la ciudad. Brüll, el hombre con quien ella se había ido, parecía estar fuera de cualquier categoría; aunque la doblara en edad, aunque se hubiera transformado en una especie de anacoreta que en lugar de un desierto había elegido la retorcida vegetación de las islas. Nadie que hubiera conocido a Virginia le habría apostado más de seis meses a aquella pareja.”

“…ella es lo único que quise, sépalo…”

“por qué no se daba cuenta ella. Y si se daba cuenta, qué estaba esperando. Cómo podía seguir aferrada a Brull, cómo podía acompañarlo a la locura a cuatro pasos de distancia, lo mismo que una japonesa al señor samurái; cómo dejaba que esa rémora envuelta en trapos la siguiera consumiendo…”

“Apartó la taza de mate cocido. Miró otra vez el perfil de Virginia, las largas pestañas arqueadas sombreando el brillo de los ojos, y sintió una oleada de tristeza súbita, intolerable.”

“Boludeces, Cagón, Basta… (para él) ella siempre había pertenecido a ese raro tipo de personas cuya característica esencial era la ausencia absoluta de vulgaridad. No le salían naturales; daban la impresión de estar puestas en su voz, pero por otro. Se oían rabiosas y groseras. Se preguntó hasta dónde le importaba todo eso. Hasta dónde, sobre todo, era importante para él mismo.”

“La carta ya no tenía sentido. Así de simple: él había llegado tarde”

“El mundo es una pesadilla loca, bárbara, cruel –tradujo después-. Sus huesos han nacido bramando. No tendrá reposo ni en lo hondo de la tierra (…) Brüll es el alma, la raíz de la palabra: Alarido”

“Quizás porque ciertas formas de grandeza, si no se aplican al arte o a la religión, hacen estragos en la vida de un hombre. Lo incomprensible era que ella no se resistiera, que no dijera basta. Podía haber algo gigantesco en esa caída, en el derrumbe progresivo de sus fuerzas, pero esa grandeza quedaba restringida a los libros o a las biografías; en la vida real se transformaba en una serie sórdida de pesadillas.”

“Esas campanadas no pertenecían a su sueño. Estaban en el río, y a diferencia de la mañana anterior, sonaban lentas, maquinales, como si el que tañía hubiera perdido la esperanza.”

“Te quiero, Virginia –susurró-. Aunque no sirva de mucho.”

“¿Qué era? ¿Un genio o un simple lunático, un ser descalabrado y patético con obsesiones apocalípticas?

“Mariano le buscó los ojos. No eran lánguidos, brillaban iluminados por un resplandor turbio. Pensó cuánto habría podido amarla, y pensó con pánico que ya estaba pensando en pasado”

“Tantas cosas debió haber hecho en su vida, pero la vida, es muy simple, no otorga segundas vueltas. Da a lo sumo un aviso, antes de desplomarse sobre uno como un edificio en ruinas”

“Tarde… Tarde… Para todo es tarde”






23-12-2011

Eco de tu voz































"¿Qué es lo común para todos en un día, aparte del sol y las estrellas? Como Ulises, nos despertamos, comemos, caminamos, avanzamos: es como salir de cacería. En ese recorrido hay encuentros, situaciones ágiles, situaciones víctimas. La accidentalidad es más o menos clasificable. De nuevo el cielo y la noche acaban el ciclo. En cuanto uno sale está amenazado: EL DÍA ES UN ATENTADO.






¿La vida o el huevo? Durante un año entero anduve buscando los signos que podrían representar virulencia, como se dice, turbulencias. Si se quiere medir el espacio, hay que encontrar un metro patrón. Si se quiere medir el tiempo, la verdadera medida es el día. No el día de 24 horas, sino el día como atentado, como amenaza, como riesgo.





El mundo propone y te expone. En la accidentalidad uno toma conciencia.





Todo individuo, toda una vida humana, es una apuesta en sí, consigo mismo, con el mundo." (Roberto Matta).






SE VA EL 2011, NO PUDE HABER HALLADO MEJORES PALABRAS QUE ESTAS PARA DESPEDIR EL AÑO. LAS LEÍ HACE UN PAR DE HORAS, EN UN MURO DEL BELLAS ARTES A PROPÓSITO DE LA EXPOSICIÓN DE MATTA. ME QUEDÉ PEGADA. ES ESTO, JUSTO ESTO LO QUE SENTÍ EL AÑO COMPLETO. Y AHORA QUE TERMINA OTRO CICLO ESTOY POR FIN DISPUESTA A ACEPTAR LA APUESTA EN SÍ, LA APUESTA CONMIGO MISMA, CON EL MUNDO. TAL VEZ SEA HORA DE DAR EL GRAN GIRO, DE CREER Y DE CREERNOS. DEJAR ATRAS LOS FANTASMAS, MONSTRUOS DE DISTRACCIÓN, ACOSO Y LOCURA, LOS PRETEXTOS PARA ESQUIVAR LA FELICIDAD. NO SE VUELA ALETEANDO CON LOS PIES EN LA TIERRA... ACEPTO LA INVITACIÓN A DAR EL SALTO.














xviii

Quiero decir amor
hasta perder la voz,
la entraña, el seso,
tal como todo
lo que en el aire, mar
y tierra alienta
y clama por pareja.

Me prometo:
No más saña de alacrán
en círculo de fuego.

(Gonzalo Millán, "Dragón que se muerde la cola")

09-12-2011

35






Sagitario.
Dragón de fuego.
Nacida bajo buena estrella al mediodía de un casi verano, en el 76.

Agradecida hasta lo indecible por los hijos, las amistades, los amores, las alegrías que la vida me ha dado. Agradecida por toda la luz que hay hoy. Por las sonrisas, la compañía y el cobijo. Así me llegan los 35, que es tan poco en cronología, pero tan abundante en todo lo demás.

Hace casi un año saqué esta foto, desde un avión, días después de subir un volcán. Mientras miraba el destello en la ventana, pedí un par de deseos al vuelo, todos se cumplieron.

Este año no tengo deseos por cumplir, más bien metas y voy por ellas y todos los cambios internos que conllevan. Este año me hago el regalo de desprenderme de ciertas convicciones y abrazar la incertidumbre, el cambio y recibir con los brazos abiertos a la felicidad, ya sin formular peros, ya sin freno.

21-04-2011

Para leer en silencio

"Como quien no quiere la cosa. Ninguna cosa. Boca cosida. Párpados cosidos. Me olvidé. Adentro el viento. Todo cerrado y el viento adentro."

A. Pizarnik

31-01-2011

(Sin palabras)






(luz y sombra de esas imágenes que habrán de repetirse infinitamente en el tiempo)


para ti, aunque digas que es
más difícil quedarse atrás, que irse,
ya comienzo a ser un mal recuerdo.

Gonzalo Millán