lunes 9 de noviembre de 2009

C'est fini

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game over
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fin
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the end
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eso:
se acabó el blog
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sábado 7 de noviembre de 2009

Something Stupid

Gentileza de la radio mental.
Sintonizar acá:
http://www.goear.com/listenwin.php?v=dfd97d2
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miércoles 4 de noviembre de 2009

La canción del crimen (im)perfecto

sábado 31 de octubre de 2009

en el país de las maravillas...

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Afredo Rioseco con Bravo de Naveda.
En Providencia, a una cuadra de Seminario.
Cuesta creer que es en Santiago, porque aquí reina el silencio.
No hay autos en las veredas.
Ni siquiera gente.
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Nunca había estado en esta esquina.
Dicho sea de paso, hay dos esquinas con exactamente este mismo letrero,
porque Bravo de Naveda es una calle en "U"
que intersecta dos veces con A. Rioseco.
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Llegué por casualidad.
Aunque las casualidades, en rigor, no existan.
Y agradecí el regalo,
porque es de lo más rico encontrarse estos oasis:
calles completas detenidas en el tiempo
calles, definitivamente, de otro tiempo.
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Y se me cruza un gato.
y lo sigo (con los ojos)
(es que aún estoy arriba del auto)
Y el gato se escabulle al interior de esta casa.
Y la casa está vacía.
Es una casona tremenda.
Al parecer deshabitada.
O habitada por un único gato, que cruzó raudo,
como si fuera a llegar atrasado a algo que le esperaba adentro.
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Espero otro poco
(para ver si el gato regresa)
pasan los minutos
(laaaaaaaaaaaargos minutos)
Las nubes se disipan y el sol se asoma.
Es tarde. Es raro que el sol todavía insista.
Bajo del auto.
Observo la maleza.
Hay botellas apiladas sobre una banca.
Son muchas las botellas.
¿Será muy fiestero este gato?
¿Estará muy triste?
Quizá no viva solo.
Tal vez sea el gato de algún gigante.
Digo esto por las enormes bicicletas del antejardín.
Son más altas que yo.
Son raras.
La casa es rara.
El gato era raro.
El día está raro.
La calle vacía.
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De pronto una luz en la ventana.
Un candado que se abre.
Una puerta que se abre.
Mis zapatos que avanzan.
Y ya estoy dentro.
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y conozco (por fin) el secreto


jueves 29 de octubre de 2009

Siempre me quedara...

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la tempestad y la calma

domingo 25 de octubre de 2009

T de tristeza y tratar




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a esta bicicleta le dolió el porrazo.
incluso, si uno se acerca, podría oír que está llorando.
(aunque, para estar seguros, habría que preguntarle a las piedritas del río)
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El sol arriba se enternece e ilumina el doble,
le dice que no importa, que no es la primera bicicleta que cae al agua.
que así como llegó hasta aquí solita, podrá levantarse y continuar.
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la bicicleta lo intuye, pero no se anima.
porque tiene la certeza que de ahora en adelante, nunca más su alegre campanilla
volverá a sonar igual.
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(C) la foto la tomé prestada de un álbum de esta semana del gran JL Perelló, que tiene la bondad de compartir sus andanzas en Tokio
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Hace ocho días, recorté esto en el Mercurio y lo guardé en un cajón, en el que pongo miles de recortes que me provocan algo al leerlos. Ese día nada tenía yo que ver con la tristeza, pero lo recorté igual... pensando recordarlo dentro de muuuuuuuuuucho tiempo más. Pero sucede que a veces, como la vida, los cajones inesperadamente también se revuelven.
"LA TRISTEZA: Difícil definir este extraño sentimiento. Mezcla de dolor, desgano, angustia y falta de esperanza. A veces se parece a la melancolía de los antiguos —como la que padecía Hamlet— y que fue tan dignamente descrita por Robert Burton en su “Anatomía de la melancolía” (1621).
Además, las cosas que provocan tristeza son muy disímiles: desde la ausencia de un ser querido hasta un paisaje, pasando por determinados climas o una imagen periodística.Tristeza puede provocar el llanto de un niño, el fluir de las aguas del río, la idea de la muerte o una biblioteca vacía.
De otra parte, hay personas tristes, países tristes, situaciones tristes, recuerdos tristes. Como palabra, posee un campo semántico tremendamente vasto. La Academia, con esa sabiduría suya milenaria, define tristeza como “cualidad de lo triste”. Y al adjetivo le consigna ocho acepciones diferentes: desde la aflicción y la pesadumbre hasta la insignificancia e insuficiencia.En fin, es posible que no haya sentencia más lapidaria de oír que ésta: “Estoy triste”. Pues, ¿qué significa? ¿A dónde conduce? ¿Cómo se auxilia? Lo más extraño de todo es que, en cierta forma, la experiencia de la tristeza provoca al mismo tiempo una tenue y rara dulzura, un curioso solaz. Hay un cierto complacerse en la tristeza, un misterioso encantamiento. Tal vez —sólo tal vez— porque la soledad es todavía peor..." (B.B.Copper, El Mercurio, Viernes 16 de octubre 2009)
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martes 20 de octubre de 2009

Otra canción muy linda :)

a veces importa :)

domingo 18 de octubre de 2009

Belleza

























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El subsuelo del Bellas Artes está plagado de belleza.
Una al lado de otra, las esculturas de Mario Irarrázaval son un regalo para la vista y el alma.
Son muchísimas, ordenadas en una especie de apretado caos que al principio marea un poco, pero luego se convierte en un agradable laberinto que secuestra de la realidad e invita a perderse.
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Plagaría de fotos este post, pero menos es más, así que me quedo con una escultura hecha el mismo año en que nací que, por esas cosas del destino, se llama "instinto de libertad".
(La expo está abierta hasta el 25 de octubre. A regalarse el tiempo, porque de verdad lo vale).








:)




1
"He dado el salto de mí al alba.
He dejado mi cuerpo junto a la luz
y he cantado la tristeza de lo que nace"
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6
"ella se desnuda en el paraíso
de su memoria
ella desconoce el feroz destino
de sus visiones
ella tiene miedo de no saber nombrar
lo que no existe"

(A.Pizarnik)
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martes 13 de octubre de 2009

sin prisa

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dos palabras y todo el tiempo
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(en la medida de lo imposible, ya sabemos)
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p.d. "me cargan los días de fiesta, porque ya son; prefiero el día antes, porque entonces es "mañana" el día de fiesta"... esto claramente no lo escribí yo ;)

domingo 27 de septiembre de 2009

Domingo DJ :)

Otra canción que me en-can-taaaaa!!!!!!!!!!!

domingo 13 de septiembre de 2009

Septiembre

mucho queda por decir y callar
y también quedan uvas para llenar la boca
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Ya casi se acaba un invierno que contra todo (personal) pronóstico, ha sido memorable.
Ya no le temo al frío.
Ya no le temo a tantas otras cosas.
Bienvenida seas, primavera.
Bienvenidas las flores, los colores.
Bienvenidas las pausas, las palabras, los silencios.
Bienvenida la mano del escultor en un tobillo de mármol que no resultó ser tan frío.
Bienvenidos los libros, justo esos.
En octubre ya pasarán (muchas)otras cosas.
Es que octubre tiene su genio, al menos siempre me ha parecido que es así :)

domingo 6 de septiembre de 2009

Cancioncita de domingo

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(Sorry, pero ES lo que hay)
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la canción ACÁ

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martes 25 de agosto de 2009

Y tu, en que estas pensando, ah?

“Hay dos procesos que los seres humanos no pueden detener mientras viven: respirar y pensar (...) en cada instante concreto de nuestra vida, despiertos o dormidos, residimos en el mundo a través del pensamiento”, postula George Steiner en su libro: Diez (posibles) razones para la tristeza del pensamiento. De sus diez razones, yo me detengo hoy en la número ocho:
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Resulta imposible “saber, más allá de la duda, lo que cualquier otro ser humano está pensando (...) no contamos con ninguna manera segura de comprender los pensamientos ajenos (...) La simple pregunta ‘¿en qué estás pensando?’ solicita respuestas que ya tienen de por sí muchos estratos y que han pasado por complejos filtros. De aquí las inciertas relaciones entre el pensamiento y el amor. De aquí que la posibilidad de que el amor entre seres pensantes sea una gracia en cierto modo milagrosa”.
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“Tratamos de traducirnos unos a otros. Así pues, con frecuencia nos equivocamos un poco o mucho. (...) Aún en momentos y actos de extremada intimidad -quizá más agudamente en esos momentos- el amante es incapaz de abrazar los pensamientos de la persona amada. ‘¿En qué estás pensando, en qué estoy pensando yo cuando hacemos el amor?’ Esta exclusión hace plausiblemente trivial la tan cacareada fusión del orgasmo y su retórica de unísono. Como Goethe gustaba de señalar, innumerables hombres y mujeres han estrechado en los brazos del pensamiento a amantes recordados, anhelados y fantaseados (...) Esta reserva mental, involuntaria o deliberada, puede sonar como un eco ridículo por debajo de los gritos y susurros de éxtasis (...) Los seres humanos más cercanos y sinceros siguen siendo unos extraños, más o menos parciales, más o menos desconocidos los unos para los otros. El acto del amor es también el de un actor. La ambigüedad es inherente a la palabra”.
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Steiner finaliza este capítulo, en el que también se refiere al odio, al miedo y a la risa espontánea, diciendo que: “El amor más intenso, quizá más débil que el odio, es una negociación, nunca concluyente, entre soledades”.
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Vivir, pensar, respirar. Una trilogía ineludible. ¿En qué estás pensando? ¿En qué estoy pensando? Para qué desgastarse en eso, total, ya sabemos que es imposible leernos las mentes... Algunos, como Steiner, lo aprenden entre libros y ensayos... a otros, los más mundanos, no nos queda más opción que aprenderlo en el abrazo al precipicio... en una caída que, la mayor parte de las veces, es siempre agridulce. Steiner postula 10 razones para la tristeza del pensamiento, atendibles todas. A cambio, aunque menos ortodoxas, yo le propondría unas 500 para la alegría del mismo...
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viernes 21 de agosto de 2009

Andar contenta




Johansen & Liniers en el Teatro Oriente, hablando de cosillas que me han tenido happy estos días!


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“No fui om, ni fui zen, nunca fui dueño de virtudes como la paciencia”... tengo esta canción pegada mientras escribo (en caso de hacer click aquí, hay que dejar cargar enteeeeera primero ;). Me encanta. Debe ser que ando así: con-ten-taaaaaaaa!!!!!!!!!!!! Si no es porque ahora estoy aquí, detrás del computador, estaría bailando, creo. Ok, tal vez no, pero a ratos es bueno exagerar. Al menos ganas no me faltan, y es que de 100 cosas que he hecho, soñado o querido en el último mes, 90 me han resultado de maravillas, unas ocho van por buen camino y las otras dos, bueno, esas no van a resultar nunca, pero está bien, así la vida tiene un poquito de equilibrio.
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Para colmo me han hecho infinidad de regalos. Raro: no es mi cumple, no tengo santo, no estoy enferma (que yo sepa :) Inmerecidos la mayoría, para ser bien sincera. Pero mejor no cuestionarse y disfrutar.
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Disfrutar, por ejemplo, entre mis manos la primera edición uruguaya de “Testigo de uno mismo” de Benedetti, que salió del horno hace escasos tres meses y que alguien se encargó de empacar entonces, en algún dulce rincón de Montevideo, para que ayer aterrizara en mi mesa del Drugstore. Y mientras le agradezco a Pamela por sus infinitos detalles conmigo, copio acá el primer poema que, además, tiene tanto que ver con estos días míos:
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En un café
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A veces me metía en un café
acompañado de mi soledad
y quería pensar y no pensaba
porque en la esquina del tumulto ajeno
me convocaba algún silencio simple
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uno es tan único que no consigue
ser como otros y menos no ser
nos levantamos y desmoronamos
con los recuerdos o con los despistes
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mirarse adentro puede tener gracia
y también puede convertirse en duelo
nos conocemos tan precariamente
que respiramos y eso nos asombra
el corazón aporta sus latidos
y los sentimos con un ritmo ajeno
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es cierto/ me metía en un café
y otros pasaban y pasaban
pero no me dejaban ni un vistazo
para que lo escondiera en mi guarida
M.B.
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(es un libro lleno de palabras bellas)

sábado 15 de agosto de 2009

Para la revista "Taxi y Decoración"


Vereda

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Puente del arzobispo, ayer viernes a las 6 de la tarde.
A la niñita se le perdió la vereda parece....

sábado 8 de agosto de 2009

;)

Últimamente hay ratos en que me muevo entre la hipersensibilidad y la hipertontera. Por ejemplo, todo, pero absolutamente todo, me parece digno de una foto: una mancha de óxido en un ventanal corroído, la corteza de los árboles, los adoquines, un clip botado en la calle... todo. No saco la foto, obvio, pero lo pienso. Y después me quedo pensando que para qué lo pienso. Y trato de no pensarlo. Y mientras más trato de obviarlo, más me encuentro con la imagen ahí, en mi cabeza. Y lo escribo acá, justamente esto, que no tiene importancia alguna. En fin, tipear siempre me ha servido para exorcizar las ideas, los recuerdos y hasta las sombras de algunas personas. A ver si ahora puedo así también espantar ciertas manías.
Últimamente hay ratos en que me muevo entre la hipersensibilidad y la hipertontera, ya lo dije, pero es sólo a ratos, el resto del tiempo, tal vez, pienso un poco en la teoría del iceberg y, extrañamente, no me da frío...

martes 28 de julio de 2009

Beautiful Stranger & Mrs. Jones




Cuando vi los dibujos de Valentina Cruz en el MAVI , los disfruté como si tuviera cinco años, vale decir, tragándomelos con los ojos.
Entre todos, los que más me gustaron, por lejos, fueron sus grandes cuadros en tinta china: una secuencia de negro y amarillo en la que, con pequeños trazos se delimitan figuras y abren espacios para inventarse historias. Y es que a mí me gusta eso, lo de imaginar historias.



Como antes de llegar escuchábamos a Madonna con su Beautiful Stranger, al mirar los cuadros no podía sacarme esa canción de la cabeza. Pero al salir, por los parlantes se coló Billy Paul con su Mrs. Jones y claro, me pareció una música mucho más apropiada. Tanto, que la próxima, iré con mis propios audífonos para volver a ver y perderme. Dicen que la tercera es la vencida, quien sabe, por lo pronto, aún me quedan casi dos meses más para darme esa tercera vuelta...


P.D. Para escuchar la versión más linda de Mrs. Jones (en mi arbitrario gusto, hay que decir) hacer click aquí

lunes 20 de julio de 2009

D+a+r

Hoy escuché esta canción mientras empezaba un libro en un café a la salida del cine. Hace mucho que no la oía. No pude seguir leyendo. A veces pasa eso: justo una de esas canciones que te llevan un poco a no se dónde, que te transportan lejos y te dejan muy arriba (o muy abajo, depende) Y ya ha pasado un buen rato, y sigo con la canción aquí en la radio mental... muy arriba, pensando en lo lindo de dar/recibir, sobre todo cuando adivinan tu sonrisa, o tu adivinas (o regalas) otra.

jueves 9 de julio de 2009

El Dueño de mi Calle

Ayer un caballero me tocó una sinfonía completa con la bocina de su auto, para que yo me apurara a cruzar la calle con el mío y le dejara el paso libre. El pequeño detalle es que delante nuestro había otros tres autos que hacían imposible avanzar, porque estaban cruzados en esa línea amarilla que significa no bloquear el cruce, pero que a las 8.30 AM todo el mundo bloquea sin asomo de remordimiento urbano, civil o lo que sea.
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Quizás el caballero pensó que mi auto tenía alguna hélice oculta y podría sobrevolar el taco, o quizás pensó que su bocina tenía superpoderes ultrasónicos que iban a deshacer nuestras carrocerías para que él pudiera avanzar. Quien sabe. El asunto es que yo iba calmadita, con mi súper música y quizás por eso su bocina, con ese presuroso y catete sonido, lejos de molestarme, me dio risa.
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Al llegar juntos al semáforo siguiente, quedamos face-to-face y el muy amoroso se puso a gesticular, mostrar su reloj y decir quien sabe qué, con una cara de furia que sólo puede augurarle o más canas, o más arrugas, como si la culpa del monumental taco (y de su atraso) fuera toda mía. Entonces, en un impulso que reconozco infantil, sólo atiné a encogerme de hombros, sonreír y sacarle la lengua.
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Coincidimos, para su pesar, en los siguientes cuatro semáforos. En todos le saqué la lengua (y él seguramente me sacó la madre). El pequeño detalle es que el caballero iba acompañado de, presumo, su esposa, quien, cada vez que yo le sacaba la lengua al marido, me cerraba un ojo, con una complicidad que hacía esto lejos más divertido.
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Igual después me quedé pensando que debe ser re triste vivir con un tipo tan amargado. O trabajar con alguien así. O ser su hijo. O tener que atenderle en una tienda o, peor, en un restaurant. Que lata que tenga que haber esa gente que se cree dueña del mundo y ejerce su auto impuesto poder con la bocina, o a grito limpio, o de cualquier otra forma prepotente.
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Como sea, hoy al subirme al auto, como que me dieron ganas de topármelo de nuevo.

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sábado 20 de junio de 2009

Algo de hace un rato

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CUANDO SEPAS QUE HE MUERTO, NO PRONUNCIES MI NOMBRE.
- ¿Por qué, si me suena tan milagroso?
- “Tengo sueño, he amado, he ganado silencio. Cuando sepas que he muerto, di sílabas extrañas, pronuncia flor, abeja, lágrima, pan... No pronuncies mi nombre, porque desde la tierra oscura regresaría por tu voz. No dejes que tus labios hallen mis once letras”.
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conversación entre Isidora y Roque
en Carta a Roque Dalton
de Isidora Aguirre

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Las cartas personales, materia casi en extinción, son para mí un objeto de cotidianidad y culto. Cotidianas, porque las escribo casi a diario, de preferencia en papel y sobre, aunque también por mail, donde mensajes que debían ser breves tienden a devenir en una maratón de párrafos con más frecuencia que la que corresponde... De culto, porque cada vez que recibo una o encuentro otra por casualidad, me atrapa sin vuelta.
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El año pasado me topé con “Carta a Roque Dalton”, de Isidora Aguirre, chilena, la misma autora de la Pérgola de las Flores. Resulta que a los nueve años, yo me aprendí de memoria esa obra y hasta hoy puedo cantarla (con pésima voz, valga la aclaración) de inicio a fin; por eso, al ver que el libro contenía el mensaje que Isidora escribió a ese poeta salvadoreño que el mismo año en que el hombre llegó a la luna le robaba a ella algo más que el corazón, no pude evitar la tentación.
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Me encontré con una conversación póstuma en la que ella recuerda los instantes compartidos y le habla a su amor en tiempo presente, e intercalando palabritas en inglés, con un resultado gracioso y de efecto cómplice. Le reprocha el no estar, le agradece lo vivido y recuerda algunas reflexiones de ella y de él en furtivos encuentros de hotel, donde no conversan de amor ni pasión (o sea sí, pero no taaanto), sino que de la vida, la muerte, la construcción del socialismo, las bondades y mezquindades del hombre, las noches de bohemia y juerga y otras grandes conversas de esas que la gente puede tener entre las sábanas que, por no ser ni de uno ni del otro, albergan los futuros que nunca podrán ser. Me detengo en eso de la juerga.... no se porqué, pero cuando leo historias de los ’50 y ’60, me parece que la gente tenía una mucho mayor capacidad de pasarlo bien, o quizás sea que la historia de este libro-carta transcurre mayoritariamente en La Habana y hay que ver el maravilloso y afrodisíaco efecto que pueden tener los viajes y el calor en la gente... la cosa es que se lo pasaban de fiesta en fiesta y eso es algo que a mí me encanta.
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Admito que en la primera mitad del libro me costó enganchar, sobre todo porque en vez de llamarle Roque, ella le decía “maestro”... y que en la segunda tampoco lo logré del todo, porque me parecía que aunque ella hablara de un amor de a dos, el asunto era unilateral, ya que el tipo era encantadoramente un fresco... Sin embargo, al recapitular para contar de una forma mínimamente coherente lo allí leído, aparecen agradables sombras, estimulantes aromas, roces, lágrimas, abrazos, besos, largas conversaciones, humo de cigarro, vasos de whisky a medias que transportan y cautivan. Cautivan todavía más al recordar que ella sigue viva, en algún lugar de Santiago, aún pensando en este hombre que yace bajo tierra palpitando en sus recuerdos, ese hombre cuyo nombre no le es posible pronunciar.
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martes 26 de mayo de 2009

Con desfase

Fue una tarde en la playa, tipo 7pm, en una feria artesanal de Algarrobo, debo haber tenido 12 ó 13 años. Todavía me acuerdo de la billetera que usaba entonces. Saqué un billete y me compré por primera vez un libro (con plata propia). Las tapas eran amarillas, la edición de mala muerte, el papel un roneo insufrible y la letra a todas luces revelaba la mejor tipografía de una muy chanta industria pirata. El verano empezaba y, con esas hojitas empezaba también un enamoramiento a párrafos con un señor mayor que simplemente me deslumbraba.
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Con el tiempo conocí algo más que esa compilación que pasaba poco más allá del archirrepetido “te quiero”. Con el tiempo memoricé muchos de esos versos “de verano”. Con el tiempo dejaron de importarme las comparaciones lateras que muchos hacían con “poetas verdaderos” o “realmente importantes”. Con el tiempo llegó el inventario Uno y poco después el Dos. Con el tiempo desde Uruguay una gran mujer me envió el “Vivir Adrede” recién salidito del horno, que aterrizó en mi jardín en el momento preciso. Con el tiempo Serrat se instaló en mi auto, con ese CD del arcoíris y sus poemas hechos canciones. Con el tiempo llegó el Inventario Tres. Con el tiempo sucedieron un par de historias que no vienen al caso, pero que fueron lindas. Con el tiempo la amiga de Uruguay aterrizó ella misma en Chile. Con el tiempo una Presidenta lo cita en su última cuenta anual. Con el tiempo me encontré aquél libro de tapas amarillas en la misma casa de la playa y me embargó una emoción enorme. Con el tiempo se nos murió Benedetti, a tantos. Con el tiempo lo seguiremos leyendo, cantando y sintiendo. El tiempo es tan raro, tan caprichoso, tan inasible. Abre y cierra ventanas como corrientes de aire, reflota recuerdos como si fueran fotos, inunda el presente y me tiene de vuelta hoja tras hoja.Quisiera entonces tipear algo suyo ahora, aunque sea con desfase. Pero no puedo, son demasiadas las líneas posibles.

jueves 21 de mayo de 2009

:)

So I start a revolution from my bed...

jueves 7 de mayo de 2009

Caminar, caminar...

Cada cierto tiempo me tomo un día libre (que en realidad me lo regalan) para hacer todo lo que de lunes a viernes a veces me dan ganas pero no puedo. Me acompaño a mí misma durante horas por distintos rinconcitos de Santiago, en asuntos que son de lo más simples y corrientes y que, precisamente por eso, me hacen bastante feliz y me ayudan a cargar las pilas a mil.
Parto el día con un café. Siempre. Hay que decir que los shots del Espresso Bar, como este con chocolate blanco y gruesos cristales de azúcar, gritan por mil días libres :)











(Hay que decir también que últimamente este lugar pasa odiosamente lleno, incluso un lunes a las 10.30 AM... ¿Alguien les quiere copiar? Sería bueno. A este café vale la pena clonarlo)

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Luego alguna expo. Esta vez tenía una conversa pendiente en este lugar, así que aproveché para volver a mirar y mirar.
“El Diseño Tradicional japonés en el Arte Contemporáneo” va a estar abierto hasta junio; son 64 piezas, totalmente diversas en materiales y estilos, entre las que hay 3 de artistas que son tesoros vivientes de la humanidad. Instituto Cultural de Providencia, Metro P. de Valdivia.



















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Ahora compritas. De las ricas. Es que si quiero un té o un café rico, no pienso en otro lugar. Además que aquí ya tengo mi mesita y mi silla vitalicia.
Granos y Hojas, a la salida del metro Los Leones, justo frente al Panorámico, atendido por el gran Claudio Parra. Además de una infinidad de marcas tienen mezclas propias y unas cafeteras que tienen las 4 B (Buenas, Bonitas, Baratas y made in Barcelona :)
























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Después me las di de diseñadora textil y partí a Independencia a comprar géneros para unos peluches que me pidieron mis hijos, que les ofrecí hacer yo misma... claramente fue un ofrecimiento de esos que uno hace bajo demencia temporal ¡porque ni siquiera tengo máquina de coser!, pero ya, de alguna forma me las arreglo. Supongo que fue un impulso retardado.... pues hace poco me repetí esa película en que la Susan Sarandon tiene cáncer y, antes de morir, les deja a sus hijos chicos una colcha y una capa de mago, como recuerdo, en las que les cose unas fotos de sus momentos felices.... Uuuuf, que película esa (cuando una tiene hijos, digo).


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De ahí al cine. Amé la película, pero me odié por haber ido sola. No era una película para ver sin alguien más, porque es de esas con final que a la salida uno quiere comentar... Tampoco sé si es tan-tan-tan buena, pero como yo ando en exceso sentimental la encontré muymuymuy buena... no sé si se entiende, pero ya...



En fin, como en la sala sólo éramos tres y no estoy para andar de loca por la vida metiéndole conversa a los extraños a la salida del cine, me atrincheré en la cuadra siguiente, en el bombón oriental y, mientras me comía esas largas y delgadas milhojas rellenas de almíbar y pistacho, le iba contando la peli a la niña del mesón... algo es algo.


Ya con suficiente almíbar en las venas, me dio por caminar... no mucho que digamos, así que un poco más allá, en una banquita del parque, me senté frente al Mapocho a leer por un buen rato: Collyer.


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Mmm, empieza a refrescar.
Mmmm, parece que el otoño se quiere hacer notar.
Mmmmm, me da una lata enorme. Es que yo no quiero que este año haya invierno.

viernes 1 de mayo de 2009

Miro y me río...


No puedo evitarlo.
Mi debilidad absoluta son las tienditas chicas que tienen todo lo que NO necesito, pero en las que siempre entro para nutrirme de color y buen humor. De aquí siempre me llevo algo.