10 mar. 2008

Dar al país "honor y gloria"

Sólo dos días sopló el Viento Blanco en el Municipal: un viento triste, glacial, que lejos de enfriar consigue con toda soltura entibiar y agitar los corazones. El mío, al menos, quedó latiendo a mil, emocionado y conmovido del todo con ésta, la ópera chilena que completa la docena de producciones nacionales.

Arriba del escenario: los jóvenes se despiden de sus familias en el patio del regimiento para iniciar su servicio militar, ése que da al país “honor y gloria” según canta en ciertas partes el coro; ese servicio que unos hacen con orgullo y con la esperanza de poder empezar a labrarse un futuro entre la precariedad familiar, ése que otros hacen obligados y de mala gana sintiéndose pasados a llevar, ése en el que existen los que ordenan y los que acatan, ése donde surge el compañerismo, ése en el que incluso los más duros hombres de piedra a veces se quiebran, ése en el que los jóvenes “se convierten en hombres” con más rigor que voluntad, ése del cual algunos guardan recuerdos fabulosos o amargos.... En este caso, ése en el que sucede la historia de jóvenes que se convirtieron en recuerdo tras quedar atrapados en medio de la nieve en la montaña producto de una decisión equivocada de marchar sin experiencia ni implementación adecuada en medio de una tormenta conocida como viento blanco (Tragedia de Antuco, Chile, mayo de 2005)

La historia transcurre en dos actos, en los que el tiempo vuela. El coro está presente en casi todo momento y se luce: las familias cantan su pena al despedir a los hijos que sienten aún como niños; canta el pelotón, con la energía que da la juventud, con la curiosidad que despierta la aventura o con la rabia que genera la injusticia.

Mucho canto colectivo, aquí el coro si bien no es “el” protagonista sí es el que “se roba la película”. Supongo que a través del canto “de la masa” se busca reflejar la idea del no-protagonismo que existe (involuntariamente) en el clamor de los que hablan desde abajo, el de los pobres, de los sin poder, de los sin mando, de los que sólo son escuchados cuando juntan sus voces... y que tan bien se refleja en la escena (ocurrida en la vida real) en la que las familias lloran impacientes en un inhóspito gimnasio, en total incertidumbre, porque nadie dice qué es lo que pasó con los hijos perdidos allá arriba en medio de la nieve, ante un clima adverso que ellos conocen tanto, porque son gente de la zona y bien saben de los rugidos blancos de las montañas. Las familias tienen miedo; su miedo tiene razón.

La puesta en escena es moderna, realista, sencilla y bien lograda. Ellos, los reclutas, cuando llegan de civil, van de pelito corto, bolso de lona o plástico al hombro (de esos de nylon negro o azul marino que se ven en los terminales de buses, esos en los que van las zapatillas que alguna vez fueron blancas, las fotos de la novia, algún libro favorito, el cepillo que conoce los secretos de sus bocas, algún pijama gastado), las novias les despiden con besos y abrazos apasionados, reales, tan lejanos de los que uno presupone verá en una ópera, los padres son cariñosos, les acarician el cabello, las madres lloran, los hermanos toman fotos y los flashes iluminan un lado y otro del escenario inmortalizándolos a ellos, que como ya sabemos son mortales, prematura y tristemente mortales.

En el intermedio, al tiempo que recorría lo visto en el primer acto, pensaba en la Negra Ester y en ese olor a Chile que se escapa de ciertas obras. Pensaba que me gustaría que el hito que marca esta ópera no fuera sólo para los textos de historia de la música local, ni dentro de un círculo cerrado y pequeño, sino de uno colectivo: por respeto a los que murieron en esa cordillera, por la reflexión y el debate que genera el servicio militar, por la maravillosa caracterización de los personajes, por el trabajo de cantantes, músicos (no soy fan de nada, pero admito que cada vez que veo cómo se mueve y como mira el Director de esta orquesta, José Luis Domínguez, estoy al borde de serlo... es que cuando justo antes de empezar a tocar se dirige al público y hace ese saludo ceremonioso, como una reverencia, uuuuf) de todos y cada uno de los que hacen posible un montaje así, porque la ópera tiene la gracia y el encanto de ser todo un poco: texto, música, actuación, calor humano, diseño (vestuario, escenografía, etc.)... y acá, más encima hay una propuesta social e histórica.

Termina el intermedio, los músicos vuelven al foso donde afinan los instrumentos preparando la segunda entrada y me concentro en esos segundos de breve ensayo, me encantan esos instantes de ajuste en que todo suena como una fiesta de alegres y desordenados insectos, ya, me estoy desviando, volvamos a las cortinas de terciopelo, abiertas de par en par regalando el escenario: otra vez se escucha a las familias de los reclutas pidiendo alguna explicación, en medio del dolor está la infaltable prensa, porque toda tragedia “merece” ser reportada, reportada al máximo, reportada en vivo, minuto a minuto, segundo a segundo si es posible. En el gimnasio del regimiento hablan los que esperan, habla la prensa, hablan los que “manejan” la información desde la institución, mientras, allá lejos, en el manto blanco frío e indomable, son los jóvenes los únicos que uno a uno caen y callan.


Bienvenido sea el silencio, bienvenida sea la calma, bienvenidos siempre y cuando no se lleven lo que más quiero, bienvenidos cuando llegan a regalar paz y no dolor. La muerte, silenciosa, duele, y duele el doble cuando sobre las tablas se presenta no producto de la imaginación, sino de la (a veces fría) realidad.

(fugaz se me aparece nuevamente la imagen del pelotón marchando y cantando a coro “somos orgullosos, no sabemos de imposibles”, la del recluta que al inicio canta a su madre “mamita, no se preocupe (el tiempo) se pasa volando”, o la del otro joven que promete a su padre ser “el mejor” por la madre que está en el cielo...)

Una ola de aplausos genera tanto calor como para derretir la nieve. Recuerdo haber leído que Sebastián Errázuriz, el autor y compositor, escribió la parte más triste mientras su madre luchaba en el hospital contra un agresivo cáncer, sigo aplaudiendo.... siento en la garganta un tremendo nudo... la historia arriba y abajo del escenario era triste, aún así siento a la vez una tremenda alegría de ver un trabajo así, hecho en Chile, hecho por Chile.

Sólo dos días sopló el viento blanco en el Municipal. Ojalá que vuelva, soplando más fuerte, no sólo entre esas butacas de terciopelo, sino que también en grandes escenarios al aire libre y también en escenarios de regiones, porque es una obra que, al margen de la tragedia, caracteriza súper bien a la familia chilena, una obra que merece ser vista por muchos o, más bien al revés, una obra que muchos merecen (o necesitan) ver.... es importante revisitar ciertos dolores y, a través de ellos, a través de una creación integral y con el corazón en la mano, poder darle al país todo el “honor y gloria”, esta vez, desde una mirada artística.


Datos varios:
* Así como el montaje de la Butterfly que hace el japonés Asari, la propuesta de Errázuriz es que el tiempo de espera antes del inicio de la ópera sea con telón abierto y con escenografía a la vista, para que el público pueda ver los ajustes, como limpian el escenario, etc.
* Fue el director de la Orquesta Filarmónica de Santiago, José Luis Domínguez, quien propuso a Sebastián Errázuriz que creara una ópera.
* En algunas declaraciones de prensa, el director del Municipal, Andrés Rodríguez, ha dicho que la ópera se repondrá ya sea a fines de este año o durante el próximo.
* El CNCA cada vez ha ido segmentando y especializando más sus líneas de financiamiento y aporte al desarrollo de la cultura local, tanto así, que ahora existe un fondo especial para la ópera, bien por eso! vamos por la segunda docena...

10 comentarios:

Jóse Pinto dijo...

g-u-a-u !!!!

cada vez me sorprendes mas con tus textos tan... armónicos, esa es la palabra. Bellísimo. (aunque en una parte me desconcentré: "Supongo que a través del canto “de la masa” se busca"... pensé en alguien en particular jijiji).

Saludos :D

Ana María Vilchez dijo...

Hay una generosidad
en tu palabra,
que se siente exquisita
cuando se saborea cada sílaba.

Haces que me sienta tan orgullosa de ser tu amiga!!

Creo que no te lo había dicho, pero te admiro mucho.


Un gran abrazo.

Shidi ! dijo...

q lindo L, hubo poca cobertura para esto y en medio de marzo, Dylan y tanta cosa, me quedé sin verla.
Pero me parece interesante como los pueblos necesitan seguir retratando tragedias o gestas en actos teatrales, e incluso en algo que se piensa tan lejano como la ópera.
Veo que te conmovió... y qué bueno es irse llena de emociones... esa es la idea no?
para eso se trabaja
lindo post, un abrazo
Shidi !

Pamela dijo...

Qué hermoso comentario. Conmovedor. Espero poder asistir a esa ópera algún día, pero sobre todo, espero que mucha gente pueda verla, por que como tan bien dices, se lo merecen. Es necesario.

un abrazote

Totocha dijo...

No sé lo que sucedió, pero mi mensaje se quedó, seguramente, enganchado en alguna estrella...Pasé a verte no sé, ayer? antes de ayer?...Lo cierto es que partí diciendo que siempre es un placer leerte y transitar por lo que transmites de tal manera que todo se hace real, aunque así no lo sea... Y en esa cosa mágica que tienen las (tus) palabras estuve allí tan espectadora como tu de ese "Viento Blanco" que se detuvo en el Municipal. pero lo segundo es que debemos de terminar con tanto trámite y vueltas en el aire y acordar aquella cita de la que tanto hemos hablado. Te llamaré o te escribiré para la próxima semana.
Un beso
Marta

V. dijo...

Estimada Leticia:

Hola!! En la actualización de esta semana, tenemos novedades;

Daniel Burman: "El trabajo con los actores es la película"

Dando inicio a nuestra sección de entrevistas, el equipo de Glauber conversó en exclusiva con el cineasta argentino Daniel Burman, en el marco de su paso por Santiago, mientras afina los últimos detalles de post-producción de "El nido vacío", su nueva película, que será estrenada el próximo 24 de abril en Argentina (y durante los próximos meses en Chile).

Los invitamos a ver un video con un resumen de la entrevista realizada hace un par de días, en donde Burman comparte algunos interesantes apuntes sobre su concepción del cine.

www.cine-glauber.blogspot.com


Un abrazo!


Equipo
Blog Glauber

BELMAR dijo...



"Yo no conozco otro cristianismo ni otro evangelio que la libertad corporal y espiritual de ejercitar las divinas artes de la Imaginación."

William Blake

Anónimo dijo...

Te parecerá increíble...llegué de casualidad a tu blog y vi una foto de "puerta chueca, gente recta". Yo soy de Valpo. y allí viven amigos de una muy querida amiga mía. Te puedo confirmar que sí es gente muy recta y tienen hermosas ventanas con vista al mar.
Saludos

Dieta dijo...

Hello. This post is likeable, and your blog is very interesting, congratulations :-). I will add in my blogroll =). If possible gives a last there on my blog, it is about the Dieta, I hope you enjoy. The address is http://dieta-brasil.blogspot.com. A hug.

Mary Rogers dijo...

Hola Leticia!:=)
Me gustó mucho este post. Tiene la dosis justa de analisis y emoción.
Ojalá podamos ver la ópera.
Un abrazo