30 dic. 2008

Un año mais...




Con el que se viene en unos días, habré pasado 32 celebraciones de año nuevo en mi vida y, aunque no recuerdo en detalle cada uno de esos cambios de folio, es archiprobable que cada vez haya sonado de fondo en algún minuto el himno nacional, la cueca de rigor y el “un año más, que más da, cuantos se han ido yaaaaaaaa…” muy posiblemente siempre en ese orden.

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Me quedo con la tercera canción porque, de un tiempo a esta parte, a mí sí “me da”, o sea, como que me he ido encariñando con los años y a veces a algunos hasta me habría gustado agregarle un par de meses, alargarlos artificialmente o ponerle pausa en ciertos días para seguir disfrutando de lo lindo y de lo bueno; pero la vida no viene por cable ni en formato digital, así que aquí no se vale el “pay-per-view” ni el registro “on demand”, aquí sólo sobrevive lo que queda en la memoria, en ese registro único y personal que se transforma en el tiempo según la nostalgia, la melancolía y la distancia decidan influir al “desclasificar” cada archivo.

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El 2006, por ejemplo, fue el año en que aprendí a manejar (ok, no excelentemente bien, pero nadie es ferpecto :) También fue el año en que me enamoré perdidamente del sur de Chile y en el que aprendí a hablar con las araucarias.

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El 2007, fue el año en que me atreví a abrir los ojos debajo del agua, nadé poco, cierto, pero fue muy lindo entender que a veces sin aire también se puede respirar y que el mundo no siempre está sobre la superficie. También fue el año de Murakami y Bauman y Baudrillard y las chocotejas y las trufas y muy buenos y dulces momentos.

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El 2008, fue el año en que le crecieron alas a mi espalda, quizás fue por ver tanto el cielo (o tanto azul… quien sabe…) Fue un año de canciones memorables. Fue el año para revisitar mil poesías.

2009 ¿cómo vas a ser “2009”? Repaso todo lo que escribí aquí este año, y me quedo pegada en el segundo post de enero:


- No lo sé, dijo ella

- Nadie lo sabe, repuse yo
"En el mundo hay cosas que es mejor no saber" había dicho el teniente Mamiya.

(Una vez más H.M. se me aparece con la palabra justa. Mejor no saber. Mejor vivir. Vivir, pura y definitivamente la vida de cada día.)

2 comentarios:

Marcelo Munch dijo...

PD: Nunca "el silencio raramente envuelve todo", el silencio siempre lo envuelve todo, formamos parte de él, somos nosotros los que hacemos ruido.

Un abrazo, y los mejores deseos.

yus dijo...

ay, a mi el año nuevo nunca me ha gustado mucho, pero sí me encariño con algunos años... mmmm.... el 95... el 2002... el 2005...

un salú por los buenos años y un marullo pa los años negros!!