27 oct. 2008

Ciudadana

Domingo 26 de octubre, 6a.m. hago un esfuerzo titánico por abrir los ojos y convencerme que han pasado 20 días desde que me vi en la lista de vocales del Mercurio. Ahhhh que se pasa rápido el tiempo. Ten-go-sue-ño, me cuesta un mundo levantarme, pero ya... Antes de salir preparo corriendo mi súper almuerzo del día: sándwich de pan con queso y jamón, que supongo es lo que come el 99% de los vocales, a lo más con variación “molde blanco”, “molde integral” (todavía no se cómo a los supermercados no se les ocurre ofrecer el “combo vocal” antes de las elecciones)
Salgo de la casa a las 6.45, ya está bien claro, aunque los pajaritos no cantan todavía (o yo estoy tan zombie que no escucho). La calle está más tranquila que una foto. Click.
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Dos minutos después paso por detrás de la Municipalidad de Ñuñoa, los tipos con corbata, papeles, carpetas, caras de concentración; todo normal, como si fuera un lunes a las 9.30. Los faroles de la calle todos aún encendidos (supongo que se apagan a las 7 a.m.)
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Doblo en Irarrázaval, la calle está llena de panfletos sobre “Moya”. Me río y pienso que al menos para concejal, una gran mayoría de los votantes no tiene idea por quién votar, entonces “Moya” parece ser un buen apellido en estos casos...


Llego al local de votación. Espero una eterna hora y media a que por fin podamos constituir la mesa (con vocales voluntarios y “prestados” de por medio). Me avisan que hemos sido la última mesa en conformarse.



El día se pasó volando y en general fue muy divertido, principalmente porque la gente es muy graciosa y no se da ni cuenta. De las anécdotas contables:
- una señora que se confundió al salir de la “cámara secreta” y echó el voto en la urna de la mesa de al frente y no en la nuestra (lo que hizo que no cuadrara el conteo al final)
- una abuelita muy rockera (de apellidos Durán-Durán)
- otra señora como de mil años que veía menos que cero, firmó con el lápiz con tapa y se enojó cuando le pedí repetir la firma (no veía que estaba todo en blanco)
- una señora que se negaba a depositar el voto porque la caja tenía la superficie manchada y a ella le molestaba esa suciedad.



Después de repetir unas trescientas veces “por favor: el voto celeste en el lado celeste, el voto blanco en el lado blanco” me doy cuenta de que es real eso de que hay mucha gente incapaz de seguir instrucciones simples (¿o será que hay mucha gente que confunde los colores?)
Como sea, las nueve horas se pasan sin que me de cuenta y llega el momento de contar los votos. Primero los de alcalde, todo ok, son 3 opciones y es un asunto rapidito... luego los concejales: opción del 4 al 41... ups, no hay donde poner tanto voto abierto.
Después a llenar las actas.... ay, no se acaba nunca.... son más de las ocho... y todavía falta devolver los materiales...






Termina el proceso y el lugar vuelve a quedar tan vacío como al inicio.
(Lástima que mañana lunes sigue la cosa...)


Lunes 27, regreso a recontar los votos.

Ésta es la parte que nadie ve, y que de hecho es la lata misma: los presidentes de cada mesa tienen que regresar a devolver las actas donde se han registrado las votaciones (en mi caso duró dos horas el proceso de entrega). Una vez que todas las mesas han devuelto estos sobres, se hace un sorteo entre los presentes y 6 personas deben quedarse a contar TODOS LOS VOTOS AGAIN. (En un acto reflejo cruzo los dedos para no salirrrr....)



En el gimnasio habíamos más de 100 mujeres esperando el “sorteo”. No salí entre las seis titulares, pero sí entre las seis suplentes... lo que implica dejar mi celular y quedar en una especie de “turno” por si algo pasa y regresar apenas me llamen para integrarme al conteo... que a veces dura hasta la madrugada...


Mientras escribo todo esto, tengo el celular encendido, aunque sinceramente no creo que me llamen por eso.

Entre ayer y hoy, a pesar de toda la lata, confieso que igual aprendí harto: sobre la naturaleza humana, sobre la ley 18.700 (gracias Carlos por prestármela!!!), sobre mi exageración (preparé más sándwiches que para un paseo de curso), sobre el trabajo en grupo entre gente que no se conoce (un abrazo a la Vivi, Claudia, Loreto y Sra. Teresa!!!), sobre el "nadie sabe para quien trabaja" (entre ayer y hoy estuve en esto por más de 16 horas y no salió ni mi concejal ni alcalde....).

Como sea, sumando y restando sólo espero no volver a ganar este “sorteo”.... y prometo que la próxima elección le llevo pasteles a los vocales de mi mesa....

4 comentarios:

Jóse Pinto dijo...

Cuando el Pepe dijo que andabas por allá, lo primero que le dije fue: "Al menos tendrá una nueva entrada en el blog jijiji", acerté.
Que bueno que finalmente fue tan entretenido, o al menos así se entendió la historia, já; ojalá fuera así para todos los vocales de mesa, que tanto se quejan siempre.

:)*

Pamela dijo...

Ojalá todos fueran capaces de tener tu entereza, tu ánimo, tu buena onda. Gracias en nombre de los votantes que no salimos sorteados

Mitch Gómez dijo...

Qué buen reportaje y que imponente el local de votación que te tocó... así da gusto ser vocal. Lo que no contaste es cuándo votan los vocales... al comienzo, al final? Por suerte no me tocó y por suerte en mi mesa en La Reina nunca hay cola y uno puede votar rápido... aunque no me podría importar menos quién salga en la Reina... pero bueno, prefiero voto rápido indiferente que voto trabajoso comprometido. La apatía juvenil, que el dicen...

L Mery dijo...

Jose, gracias mil por recibir a mis tesoros cuando no estoy... Lo de los vocales, bue´hay para quejarse, latearse, reirse en partes iguales.

Pame, gracias a ti... claro que la buena onda no cuenta si los votos no cuadran, jajaja

Miguel Angel, yo vote entre medio; sobre el local, nada que decir, fue un total gusto, de hecho dicen que de ahi han salido grandes presidentes (de curso)... ya, sin bromas, me encontre con harta gente y fue entrete eso. Ah! y que patudo... "joven" Mitch a estas alturas es sólo apatía...