12 feb. 2008

Varaucaciones

Vacaciones por fin, algo de ropa, un par de libros, música... la necesaria para subir el ánimo y de la otra para descansar como corresponde. Sonrío y pienso que vamos arriba de la montaña, donde no habrá teléfono, ni radio, ni nada... Pero antes de “la nada” pido una pasada por Rari, porque soy fanática de esta artesanía colorida y alegre... estas “esculturas” en crin me trastornan y tenía muchas ganas de que mis hijos conocieran a las señoras que hacen las figuritas que están repartidas en tanto rincón y cajón de mi casa.
Otra arrancada antes del destino oficial: Capitan Pastene (una zona pequeña en medio de la araucanía, colonizada por italianos hace más de cien años). ¿Para qué? Para comer pastas... me miraron con cara rara en mi casa cuando pedí andar taaaantos kilómetros sólo para comer unos capelleti rellenos de jamón serrano, bañados en salsa de queso y merquén... pero al llegar se acabó la cara rara, se abrió el apetito y empezó la conversa... porque en este lugar si que son buenos para conversar (yo en mi salsa, obvio).

Pero además de comer delicioso, conocimos a gente entretenidísima, como Genny Fulgeri, una emprendedora de tomo y lomo, que está labrando un proyecto del futuro Museo de Pastene: nos contó de la casa que han comprado para ese fin, de la historia del pueblo, de los lazos con Italia, los intentos truncos por apoyo en Chile, de las clases de italiano en la escuela, etc..., nos contó de todo eso en el comedor de su casa, compartiendo un desayuno alegre, lleno de datos, buenas anécdotas y una mermelada riquísima.


También conocimos a Angelo y a su esposa Mabel, que tienen una fábrica de jamón serrano artesanal, son un matrimonio súper joven y empeñoso, con una tienda adorable: un emporio restaurado como los de antaño, como de cuento, por el que juegan y bailan felices sus hijas Rosella y Georgia.... ahora están trabajando en la recuperación de un molino y ya me imagino la maravilla que va a resultar de eso, sobre todo al recordar tanto prado dorado que hay que recorrer desde Traiguén para llegar a Pastene (Mabel me dice que Traiguén es el “granero” de Chile). Le pregunto a Mabel porqué se esfuerza tanto en restaurar este patrimonio con su propio dinero y me dice que ella siente que si ellos no hacen estas “pequeñas” cosas por Pastene la historia de este lugar muere y que no hay que dejar que la tradición muera, que hay que revivirla a través de estos gestos, a través de la historia que sus nonos le contaron a sus padres y de la que ella hoy le cuenta a sus hijas, porque esta es también la forma de agradecer el sacrificio de sus abuelos (agradecer el sacrificio con más sacrificio, pienso yo... es como si siguieran colonizando... me asombra su empuje, su rigor, su fortaleza, todo ello contenido en una cara dulce, como de ángel).

Bueno, decía que en Pastene son buenos para la conversa... si hasta comprar un helado significaba parar por una hora... eso nos pasó al entrar al negocio de la Sra. Paloma, no sé como se hizo el clic, pero entre la boleta y el vuelto, terminamos viendo los álbumes de foto de toda su familia, conocimos a su sobrino Luciano y quedamos invitados a una fiesta especial en marzo.... pucha la gente pa’ linda y simpática...


Ya, por fin estamos más cerca, de a poco llegamos al túnel las raíces, Malalcahuello está aquí mismo... Lonquimay a un paso... el paraíso que existe en Chile ya se huele desde acá... porque es cierto eso de que acá hay “una copia feliz del edén”: está entre Lonquimay y Galletué, en una camino montañoso en el que se abre un bosque de araucarias y, sin exagerar, se pierde el aliento y dan ganas de llorar ante la sobrecogedora belleza de la naturaleza.

Un poco más adelante está Icalma, una laguna extensa, quieta, sin ruido, sin contaminación.. casi sin gente. En Icalma conocimos a otra tremenda mujer que, originaria de Cunco, se viene los veranos a trabajar en las tierras que heredó de su padre: se llama Silene. Silene tiene cuatro hijos, pero por esas cosas de la vida sólo puede venir con tres, sus hijas le ayudan a atender a los turistas a la hora de almuerzo en un restaurante improvisado, en el que te hacen sentir en casa, Silene se saca la mugre trabajando y tiene ideas, ideas geniales, ideas para difundir la cultura mapuche al visitante, ideas para lograr que la cultura de los pueblos originarios pueda compartirse, “vivenciarse” y no sólo mirarse desde afuera, Silene piensa en una ruta del pehuén (piñón), Silene piensa en pasantías culturales, Silene piensa y piensa en voz alta y nosotros le escuchamos en silencio, sacándonos el sombrero ante una mujer que sin ser mapuche sueña y sueña allá casi en la frontera con anhelos propios y otros tantos heredados de su padre que ya ha dejado estas tierras hace años y que descansa en Neuquen, Argentina, por una eternidad. A Silene la brillaban los ojos y, cuando los recuerdo, yo rezo para que su brillo no se apague nunca.




Por estas tierras desaparece el tiempo, se funden los días y yo siento que no había un mejor lugar para mí que éste. Siento y sospecho que es una primera conexión que se volverá una constante...

De vuelta en el mundo semi real ( llámese a eso Traiguén, Victoria, Lautaro, Galvarino, etc.) mucho camino polvoriento, mucha oportunidad para llevar a dedo a personajes que la vida te regala de a medias horas entre pueblo y pueblo, y digo “que la vida te regala” porque no hay mejor forma de conocer un lugar que no sea conociendo a su gente. Entre todos ellos, la más simpática fue Elmindia de Bajo Pellahuén. Le pregunto a Elmindia si hay dónde alojar en su pueblo, me dice que no, que no les gusta mucho que llegue gente de afuera, que miran feo, pero que si queremos podemos quedarnos en la casa de su hermano, que es el más respetado y que así sí nos van a recibir bien... nos dan ganas... pero para la próxima... Le pregunto a Elmindia de qué vive, nos explica que de proyectos, que postula a unos fondos gubernamentales y que a veces los gana y a veces no, que la última vez plantó chícharos y le fue bien, que ganó doscientos mil... le preguntamos que qué son los chícharos... nos mira con cara de que somos unos caídos de catre de lo peor y nos explica que “obviamente” nos está hablando de los lupinos... ahhhh, decimos por cumplir... ella nos descubre y no le cabe en la cabeza que alguien no conozca los lupinos... todos nos reímos. Elmindia nos invita a un guillatún que habrá “por estos días” para que llueva y no afecte tanto la sequía... le deseamos suerte, ella hace lo suyo, nos despedimos con un abrazo de esos apretados y nada contenidos que uno le da a la gente que sabe que no volverá a ver otra vez. Bajo Pellahuen, Pichipellahuén... algún día, algún día.





El viaje sigue, próxima parada en Pucón: uuuuuf, acá se siente un brazo de Santiago... un brazo que pesa... seamos sinceros, nos dan ganas de arrancar, esto no calza con lo que hemos venido viendo y sintiendo: resolución tomada: huyamos!!!!!!! Nos acoge Panguipulli y luego el Calafquén, con unas noches quietas a orilla de lago que dan ganas de hacer de las vacaciones un año sabático, pero ya, eso no existe, así que a botar tensiones (que son bien pocas las que quedan a estas alturas) a las Termas Geométricas... hace rato tenía ganas de conocerlas, de recorrer esos metros y metros de senderos de coigüe rojo, sumergirme en esas piscinas de piedra en aguas de vertiente tan fría que hacen ver y sentir estrellitas y luego en aguas calientes y deliciosas que hacen derretir hasta el último y más escondido nudo que se pueda tener el cuerpo. Son lindas estas termas, más que nada por la forma en la que resuelve la “invasión” del hombre en la naturaleza. Un gran trabajo de arquitectura, en la que la palabra “respeto” se siente como un eje.





Vuelta a la ciudad, a la grande y calurosa (que estaba menos calurosa que el Sur, hay que decir) un par de trámites importantes, un par de lugares que visitar con la calma que el trabajo no permite durante el año y luego un remate en la playita linda que me ve llegar cada verano desde hace más de 20 años, a la que nunca pensé que algún día llegaría con mis propios hijos, porque claro, a los diez, once o doce uno no piensa en los hijos que tendrá, sólo se concentra en ser hijo y ya....









Ahora sí, vuelta al mundo real, al tiempo real, a la gente real. Vuelta a hacer lo que me gusta, lo que me encanta y lo que no tanto. Vuelta a lo usual, a lo necesario, a lo cotidiano. Vuelta también a las sorpresas, a los cambios, a lo que la vida prepara pare este 2008. Vuelta revuelta. Vuelta energizada de tanto lugar bello al que vuelvo con sólo cerrar los ojos. Sí, porque cada vez que cierre los ojos seguiré por un rato más de vacaciones!!!!!!!!
bye bye...

4 comentarios:

Ana María Vilchez dijo...

Qué lindas vacaciones!!
Se nota en tus palabras que disfrutaste todo, todo, todo. "Eso me encanta de ti".

Y... el viaje a talquita?


Un abrazo.

u minúscula dijo...

hola!
muchas gracias por tus mimos. de veras me hacen falta y me vienen bien. me hacen falta porque estoy un poco mustia en este lunes absurdo, tras un fin de semana que no alcanzo a comprender
y también desde luego mis palabras malditas agradecen tus cariños

puedes hacerme un favor? dime cual de estos tres blogs es el que consideras mas tuyo, para venir a escribirte en él, aunque también me ha gustado ver tus vacaciones

si quieres, podrias enviarme nubes para ponerlas en http://www.fotolog.com/nubefilia

muchos besos

Pamela dijo...

Creo que podríamos perfectamente irnos juntas de vacaciones. Tenemos el mismo ojo. Demasiadas coincidencias!!! Ah, pero te digo que más al SUR hay más Copia Feliz del Edén todavía!!! Besos y abrazos enormes!

Pame

L Mery dijo...

Agua, quise pasar, pero no eran horas, te lo aseguro... pienso arrancarme solita, te aviso bien cuando.

U. los lunes son asi, a mi me CUESTAN UN MUNDO, generalmente empiezo a vivir los lunes recien al medio dia, aunque parezca que estoy despierta desde las 8... y eso tras unas buenas inyecciones de cafe, ojala directo al cerebro, jaja. Buscare las nubes, tengo de muchos cielos, por cierto.
Ah! puedes escribir donde quieras, todo me llega igual. Abrazo grande desde este pais flaquito pero con mucho corazon!!!!

Pame, segurisimo que seria un viaje de AQUELLOS... algun dia sera, ya lo creo. Por mientras me alegro de poder encontrarnos aca o en Mvdeo. aunque creo que sera x aca primero. Lo del eden, tambien es cierto, el paraiso puede trasladarse de un lugar a otro, incluso dejarnos vivir algunos dias en el... a mi hasta esta ciudad hay dias en que me parece habitar un pedacito de cielo... si al final la felicidad se captura a ratos... yo se cuanto quieres a tu patagonia natal!!!