14 ago. 2008

Desconexiones... al final todo se conecta, parece...

(Tipeando en mi escritorio)
No me había dado cuenta, quien sabe cuánto rato llevo mirando fijo, pensando en la inmortalidad del cangrejo, algo que me pasa pocas veces, debe ser el día nublado. De a poco se aclara la vista: en la pared leo una lista de "media contacts", al lado un papel con mi letra jeroglífica sobre una reunión pendiente, cambio de dirección, sobre el escritorio hay un portalápices lleno de lápices que no uso, más allá una cajita con un sacapuntas y mi lápiz de mina favorito, un par de aros muy cool que me regaló hace poco una amiga, un post-it de colores, un montón de carpetas con asuntos pendientes y encima el libro de la semana que aún no he podido terminar, una pila de diarios con artículos marcados y subrayados que quisiera releer pero que difícilmente podré, el teléfono que a esta hora por fin se queda mudo, una cajita con clips... se acaba el día, esta parte del día. Me saco los zapatos y me pongo zapatillas, así está mejor, a clases, la última de este ciclo. Uuuuf, estoy can-sa-da, así que por esta vez prefiero ir en auto y no en el metro. Sé que me voy a arrepentir cuando busque estacionamiento, pero ya... arrepentirse por estos días parece un hábito...

Riiing. Click. Se abre el portón metálico del chileno italiano de cultura. Entro, subo por las escaleras, lo hago lento parando la oreja en cada sala que tenga la puerta semiabierta y escucho "due, tre, quattro", "di dove sei...?" y un par de cosas más que no alcanzo a entender, pero ya, no estoy ahí por eso, vengo a la última clase de dramaturgia europea, un ciclo breve que me ha abierto una ventana enorme a tanta cosa que me falta por conocer... y lo he pasado súper. Entro a la sala-teatro, me siento, enmudezco, dejo que hablen los que saben y que después opinen los que más o menos saben, mientras yo me convierto en una mujer/esponja que escucha y escucha, absorbe y absorbe. Italia, España, Francia, Austria, Inglaterra, Suiza, Alemania, Croacia... Croacia y sus bombas, Croacia y su "Mujer-bomba".... la mejor obra que haya leído entre las 16 del ciclo (que a todo esto se montarán a partir del 21 todas como obra o lectura dramatizada en el Cultural de España, el Goethe o el Italiano de Cultura con entrada liberada, dirigidas por Noguera, Di Girolamo, Cantillana, Brieba, Pato Pimienta, etc. etc. etc.). Termina la clase, abrazos, cambios de celular, de mails, promesas de encontrarse en las funciones.

(Minutos más tarde, después del trayecto auto-calle-casa)
La tele de mi pieza está encendida, escribo apuradísima lo de arriba, ya empezaron las noticias, que no alcanzaré a ver hasta el final porque tengo que salir y estoy un poco atrasada. En fin, las noticias cambian muy poco de un día a otro, seguro hoy hablarán de fútbol, de las olimpíadas, de María Música y su expulsión del colegio, de la lluvia y el temporal que llegará este fin de semana. Chuatas! un país que se moja y sucumbe mientras, kilómetros y kilómetros más allá, otro país, uno grandote, ataca a uno bien chico y casi no quedan edificios en pie, pero eso es muy lejos como para llegar a conmoverse.... resulta que aquí, en latinoamericalandia, la guerra y las muertes ajenas poco importan si no interfieren en el precio de la bencina o si la sangre no salpica nuestros pies...
Recuerdo a George de Georgia a quien conocí por intermedio de mis amigas de la universidad en un Jamboree de hace 10 años (al que fui sin ser scout y en el que lo pasé increíblemente bien y donde también conocimos a Armen de Armenia...) ¿habrá llegado George a cumplir 30? ¿estará hoy bajo esos escombros de su Georgia natal? ¿estará vivo? ¿le habrá tocado disparar? ¿matar a otro joven ruso? ¿se acordará de su paso por Chile? ¿habrá compartido en ese jamboree con los rusos? ¿habrán reído juntos? ¿tendrá hijos? ¿estarán sus hijos muertos de miedo con tanta bomba? ¿sonreirán sus hijos en algún minuto del día? ¿qué pensará George de las palabras patria, guerra, vecino, terror, muerte, confianza, sangre, ruinas, descanso, fiesta, sueños? ¿qué pensará George sobre el futuro, sobre su futuro, sobre el futuro de sus hijos si es que de verdad los tiene?

(Ahora mismo, en mi cabeza)
Pienso otra vez en mi escritorio, hace exactamente 3 horas atrás, y en lo injusta que a veces se puede llegar a ser pensando en la inmortalidad del cangrejo cuando hay tantas cosas más relevantes en las que pensar, de las que acordarse...
Me distraigo otra vez, ahora pongo atención a la radio, al CD sempiterno que bajé hace un tiempo del auto, para que me reciba en casa de vez en cuando, ahí está, para variar, la Marisa Monte, que con esa voz maravillosa entona: eu devia te deixar, mas vou continuar, para castigar meu pobre coraçao... Ya, nada más de cangrejos, hay tres días libres, un pequeño viaje pendiente a punto de empezar y muchas, muchas cosas en que pensar. Ya, parliamo lunedi. Cambio y fuera.

4 comentarios:

Pamela dijo...

Linda la custión: me dejas ahora a mi sin poder pensar en el cangrejo mientas te vas de fin de semana.

Bromas aparte, comparto lo que piensas y lo que sientes con respecto a esa guerra y cualquier guerra. En cuanto a las preguntas: seguramente si tuvo que disparar, tu amigo Georgi no tuvo derecho a pensar, ese derecho le fue erradicado de golpe en nombre de la patria.

Ana María Vilchez dijo...

La Marisa Monte... a quien escuchábamos mientras nos ibámos a Bellavista en mi último viaje a Santiago.
Qué nostalgia Lety!
Un abrazo amiga.

Ana María Vilchez dijo...

La Marisa Monte... a quien escuchábamos mientras nos ibámos a Bellavista en mi último viaje a Santiago.
Qué nostalgia Lety!
Un abrazo amiga.

Ana María Vilchez dijo...

Me salió doble...
pero para qué borrarlo.
Poéticamente, la nostalgia es doble.