13 mar. 2009

Oh My God!!!!!

No soy católica, nunca hice la primera comunión y la confesión me parece un copuchento atajo a una conversa con "el de arriba". Por eso no tenía grandes expectativas sobre la expo que se inauguró hoy en el CCPLM.

O sea, obviamente tenía la noción de que allí sería todo pintoresco, rococó, antiguo y de gran valor patrimonial, pero de ahí a "vibrar" con lo expuesto, mmmm, lo suponía bien difícil. Pensar todo eso fue un guatazo total; afortunadamente erré el pronóstico (me encanta equivocarme así) porque me encontré con algo maravilloso... y cuando digo "maravilloso" lo hago en múltiples sentidos: me causó sorpresa, ternura, me hizo pensar, me trajo recuerdos, me hizo contemplar (y en la mitad de marzo detenerse a contemplar lo que sea ya es mucho...); en fin... yo diría que hasta logré enamorarme un poquito más de Chile.




1. Viaje al pasado (al mío)
De chica, mi mamá me llevaba de museo en museo para las vacaciones de verano e invierno. Algunos parecían premio, mientras que otros castigo, sin embargo había uno que no me causaba ni una ni otra sensación, sino que más bien me daba "nervio". Me refiero a ese religioso que está en la Iglesia de San Francisco, en el centro. Allí siempre había un silencio agradable, algo bien raro justo al medio de la ciudad. Allí el "se mira, pero no se toca" se volvía una ley con más peso que en otros sitios. Lo más raro eran esas virgencitas con encajes hasta el cuello que "me miraban" atentas, mientras yo trataba de adivinar si su mirada era de súplica o de reprimienda. Luego los cristos ensangrentados que me hacían pensar que quizás sufría más el que los pintaba... Y el silencio.... o sea, cuando uno es chico, todos los museos tienen esa cosa reverencial en la que es como de mal gusto andar gritando aunque uno tenga seis años, pero ahí era todavía más intenso (por suerte que los museos han cambiado taaaanto!... o será que hemos cambiado nosotros?)




2. Un TOTAL agrado para la vista
Ya, mejor dejo de lado los recuerdos personales (que con esta expo me afloran a mil) y paso de lleno a lo que ví (y a lo que voy a volver, porque se necesita tieeeempo para recorrerla).
Hace rato que una figurita no me enternecía tanto como una colección de mini cristos esmaltados, de ojos brillantes y mejillas rosaditas, en la que uno al lado del otro parecen un trocito de cielo repleto de angelitos.
Un poco más allá el contraste a tanta inocencia: comentario a la venta de indulgencias y luego una vitrina con joyas de la iglesia: el "poder" terrenal que toma su forma en metal para originar crucifijos de oro magnánimos o cofres de plata cincelada de aaaaaños atrás (¿será que en esa época la película se llamaba Todos los pe-ricos se van al cielo?).
Otro poco más allá: el color aparece sobre telas alegres, con bordados bellos, en vestimentas religiosas que poco se suelen ver hoy día. Y a quien le gusten las muñecas va a gozar como niña: hay varias colecciones de minivirgencitas de cara enlozada, ojitos casi reales, ropitas chicas y tan bien elaboradas, donde la que más se luce, para mi gusto, es una colección del Museo de la Merced que presenta a las virgencitas y santos bajo cúpulas de vidrio. De verdad todo muy bello.
Lo más espectacular: una última cena real, tridimensional, tamaño macro, que viene de la Iglesia de Matilla. Lo que a mí más me gustó: unas flores grandes hechas de filigrana de plata, muy frágiles, un poco a mal traer, pero bellas igual, con esa especial belleza que se escapa de lo imperfecto

3. NO vaya solo.
Sea su familia religiosa o no, esta es una tremenda exposición para ir con niños. Si no los tiene, pida prestados a los nietos, primos o sobrinos. Primero, porque estéticamente es una muestra muy agradable. Segundo, porque permite contar entretenidamente parte del pasado de Chile, ya que hay buenos cuadros para hablar de la llegada de los españoles y su encuentro con los "indígenas" americanos y todo lo que eso conllevó (según la visión de cada quien... algo que con gran gracia permiten las obras de arte!). Tercero, porque ayuda a contar a Chile desde otra perspectiva geogáfica: a través de las fiestas populares y la forma en la que la gente se vuelca en las calles desde San Pedro de Atacama con sus iglesias de adobe hasta las cruces de madera de Chiloé y la forma en la que sus habitantes se organizan para festejar aquellas fiestas que por una parte sienten relevantes desde el punto de vista espiritual y que por otra constituyen un importante encuentro social y, por qué no, con las raíces de cada una de esas localidades (uf! ya escucho la orquesta con la que bailan chinas y chinos en La Tirana).


4. ARTE para InterCONECTAR.
Me encanta cuando entro a un lugar que me lleva a otro. Entré a la sala "piedad pública" supuestamente para ver aquellas expresiones religiosas que se dan justamente en forma abierta, y me encuentro con un cuadro gigante de Fray Bartolomé de las Casas en el que aparecen los colonizadores españoles con un par de "indiecitos" de cabeza emplumada... y zaz... me sentí en la butaca de Matucana 100, mirando la obra de Ramón Griffero (Chile Bi-200) en la que rescata dos siglos de teatro chileno y que parte con una escena bien parecida a este cuadro.




ESTA es una MUY, MUY buena obra!!!
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Eso, y mejor quedo hasta acá para no alargarme ad eternum, como cada vez que me da por empezar a tipear sin saber bien de qué quiero hablar.

2 comentarios:

Pamela dijo...

Desde que vi un anuncio del Chile Mestizo en TVN estoy queriendo ir. ¿Alcanzo a llegar? si no, me quedo con tu comentario lleno de entusiasmo. Besos, acercándome

L Mery dijo...

Siii, me parece que te dará tiempo!
Opotrapa coposapa: aprovechando que aún no partes, te recomiendo que trates de ver las obras NEVA y DICIEMBRE, de G. Calderon, que estan de gira brevísima por (lo que todavía son)tus pagos...
Un abrazote grande!!!!!!!!!!
L.