11 dic. 2008

La Mandona fue a ver a Madonna

El martes estuve de cumple: 32velas/32deseos (alguna vez expliqué porqué). Como 32 es una cifra medio fome y yo a estas alturas del año estoy más cansada que lo habitual, decidí por una vez renunciar a la fiesta y no hacer nada especial. Pero todo salió al revés, el teléfono y el timbre no pararon de sonar y el te-cito derivó poquito a poco en te-quila (está mal que yo lo diga, pero sucede que mi receta especial con albahaca y algo mais es bastante irrechazable) y así se pasó la hora y del sol nos fuimos a las estrellas y las risas de mis seres bellos (la mejor familia y los mejores amigos del mundo) me acompañaron hasta muuuuy tarde.
A veces pasa eso, uno se inclina por nada y aparece todo, de modo intempestivo y a full. Sin entrar en detalles, una de las sorpresas inesperadas (fueron más de lo que mi cabeza hasta ahora puede procesar...) fue de parte de mi padre: vip-vipísima para ver a Madonna, simply unbelievable.
Fui con mi hermano, que también estuvo de cumple hace muy poco y fue lejos lo mejor. El concierto fue una de aquellas cosas que uno hace con los que ultraquiere y que quedan registradas forever and ever... y debo decir que nuestra lista bipersonal de greatest moments es requetecontra amplia (como cuando tras una tarde de guerra infantil llenamos las paredes de la casa nueva con merengue, o como cuando tuvimos que pagar una cuenta astronómica a un taxista para que persiguiera a un bus de turismo por una carretera en gringolandia so pena de perder un viaje muy bueno, o como cuando nos jurábamos niños-genios-inventores con un manual de la UNESCO que enseñaba a hacer velas artesanales y en medio del proceso quemamos la campana de la cocina e hicimos explotar una olla llena de cera de colores que nuestra queridísima nana tardó casi un año de despegar de cada azulejo, o como cuando jugamos a ser viejos cool y millonarios arriba de un crucero en las Bahamas, etc. etc. etc.) Parece que el sticky and sweet tour de doña Madonna me puso más nostálgica que eufórica, como cada vez que presiento que hago algo por única y alegre vez.
En fin, volvamos al Nacional. Lo más sweet and sticky fue un chicle que se me pegó en mis jeans favoritos que me han acompañado ilustremente a cada magno evento de los últimos ocho años. Lo más freak, fue ver a Farkas en un asiento peor que el mío (es lejos mejor tener suerte que plata, siempre lo he dicho). Doña M: es un espectáculo por sí sola, salta, baila y se mueve como jamás lo haré, aunque practique a diario de aquí a mis 50 y solo por eso ya le hago reverencias. Eso sí, hay que decir que no canta, pero eso es perdonable porque para eso están los CD´s. ´Madonna es una mujer con ACTITUD, que sabe elegir lo que quiere y que lo elige bien (gran coreografía, video, efectos, bailarines y músicos para cada canción). Ya, no me alargo más, xq la cama me llama... esta semana es larga, intensa, pero feliz.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Tic tac tic tac..... Que viaje en el tiempo!!!!!

La verdad yo también disfruté a concho el compartir contigo el mega concierto y la fanaticada del mar humano, el baile y el espectáculo de la cantante-que-no-canta.

Te adoro.
Besos,
R.

Jóse Pinto dijo...

Allá arriba: el amooorsh ! :) jiji

...como dijiste: "simply unbelievable"!!


Cariños, bye!

L Mery dijo...

R, eres muy terrible (y eso me encanta!!!!)

Jose, siiiiii. Vi tus lineas de Sumire (x casualidad el Sputnik me lo tienes tu?). Recibi el After Dark de Murakami y tambien Una Novela Real de Minae Mizumura, si te interesan estan a tu disposicion pero en unas 2 semanitas mas (tambien otro monton de libros buenisisimos... pero esos a vuelta de vacaciones)
diciembre es algo asi como mi golden-month, voce me comprende cierto???? :)

Clarice Baricco dijo...

Muchas felicidades por tu cumple. Aún eres muy joven. Siempre lo mejor.

Abrazos.